El día de muertos, fin del año para los celtas, maravilloso y bendito samhain, dulce reivindicador de metas, dador y fortalecedor de sueños.
Esta época de octubre nos regala muchas formas de nostalgia y melancolía, casi todas las almas son sensibles a su influjo, a su calor, entonces pensamos en aquellos muertos que cargamos, sean personas que no existen más en el plano físico y que han sido guiadas por la muerte a otro mundo, o aquellas que han salido de nuestras vidas y que fueron merecedoras de un duelo, en cualquier caso se trata de perdida, de separación, de una forma de muerte.
No deseo hablar de aquel proceso de duelo que todos hemos experimentado alguna vez, porque no conozco un duelo más importante que el otro, solo sé que estos días me han regalado un constante recuerdo por las relaciones que han muerto, por aquellas personas que he perdido, que no existen más en mi mundo aunque ocupen mi memoria de formas tan reales que parece que al abrir los ojos las encontrare nuevamente.
Hoy lamento mis perdidas y duelen de nuevo las cicatrices que creí hace tiempo cerradas, pero es un dolor nuevo, sé que no se volverán a abrir por que las sienta nuevamente, amar, extrañar y la nostalgia son simplemente parte de la vida.
Aunque nunca olvidamos a quienes se van, en esta época los vivos hacen altares para aquellos que han perdido, los adornan con sus comidas favoritas deseando y esperando que vengan a visitar a quienes los recuerdan con tanto amor, para que en esta noche mágica y por un instante la muerte y la vida se fundan, y la línea que las separa se vuelva indefinida y poder sentarnos a la mesa con nuestros seres amados.
Pero ¿Cómo recordar a los muertos vivos? Mmh, no puedo hacer altar ni desear que la noche me regrese su espíritu, entonces solo me queda mi memoria, solo me queda el aroma eternamente atrapado en mí, el calor tatuado en mi cuerpo, y mientras viajo y veo paisajes de octubre los llevo conmigo, por este día, los dejo retornar a mi vida y los siento en todo mi ser, mis recuerdos amados sin aquel dolor de la perdida, recordándoles y agradeciéndoles por mis derrotas, por nuestras victorias, por la pasión, el amor, las lecciones que cambiaron mi vida, esa es mi forma de rendir homenaje a quienes he perdido.
Vivir mi vida sin negar su existencia, recordado ese amor que nos tuvimos, con las lecciones aprendidas y…seguir adelante.
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