Te marchitas en mis manos luz de otoño, te siento diferente desde que nos reencontramos,¿acaso el amor nos esta perdiendo el rastro? pense que maravillas dibujaria en tu piel, que de nuevo estarias en mis brazos, tù, dulce, eterna...
No estas en mi vida, estas sin estar sirena de otoño, apareces de las sombras y a ellas retornas cada dia...
Quedate en mi mundo una vez mas, tal vez nos podamos volver a amar, y si no, por favor necesito saber que es nuestro final.
La vida es lo peor y lo mejor que le puede suceder a una persona, es la aventura que no pedimos recorrer, andando solos por los rincones del mundo con sus atardeceres, lagrimas robadas al universo, agrios tiempos de la derrota y la esperanza reforzada por las pequeñas victorias. Yo escribo desde la soledad de mi mundo, esperando un dia tocar el tuyo...
miércoles, 29 de septiembre de 2010
Despierto
Veo mas alla de las tinieblas de mis ojos, veo en la lejania tu recuerdo que toma la forma de mi deseo...tu piel hoy es esclavitud, la mas dulce de ellas por que no existen cadenas que me aten a ti, solo mi deseo...
Encontre en tus ojos un alma hermana y en ella quise consumirme, pero los vacios entre las escencias se fueron convirtiendo en detalles, malditos atardeceres que no pase contigo por que no pudimos coincidir, tu cuerpo es hermoso, amo la desnudez de tu piel a la luz de la luna...
Y de nuevo el silencio...solo silencio.
Hace tanto que te fuiste, y sigue la ausencia.
Encontre en tus ojos un alma hermana y en ella quise consumirme, pero los vacios entre las escencias se fueron convirtiendo en detalles, malditos atardeceres que no pase contigo por que no pudimos coincidir, tu cuerpo es hermoso, amo la desnudez de tu piel a la luz de la luna...
Y de nuevo el silencio...solo silencio.
Hace tanto que te fuiste, y sigue la ausencia.
sábado, 25 de septiembre de 2010
Lovecraft
La emoción más antigua y más intensa de la humanidad es el miedo, y el más antiguo y más intenso de los miedos es el miedo a lo desconocido.
Howard P Lovecraft
Un Canto De Whitman
Creo en ti, alma mía, el otro que soy
no debe humillarse ante ti,
ni tu debes ser humillada ante el otro.
Retoza conmigo sobre la hierba, quita
el freno de tu garganta,
no quiero palabras, ni música,
ni rimas, no quiero costumbres
ni discursos, ni aún los mejores,
sólo quiero la calma, el arrullo de tu
velada voz.
Recuerdo cómo yacimos juntos cierta
diáfana mañana de verano,
cómo apoyaste tu cabeza en mi cadera
y suavemente te volviste hacia mí,
y apartaste la camisa de mi pecho, y
hundiste la lengua hasta mi corazón
desnudo,
y te extendiste hasta tocar mi barba,
y te extendiste hasta abrazar mis pies.
no debe humillarse ante ti,
ni tu debes ser humillada ante el otro.
Retoza conmigo sobre la hierba, quita
el freno de tu garganta,
no quiero palabras, ni música,
ni rimas, no quiero costumbres
ni discursos, ni aún los mejores,
sólo quiero la calma, el arrullo de tu
velada voz.
Recuerdo cómo yacimos juntos cierta
diáfana mañana de verano,
cómo apoyaste tu cabeza en mi cadera
y suavemente te volviste hacia mí,
y apartaste la camisa de mi pecho, y
hundiste la lengua hasta mi corazón
desnudo,
y te extendiste hasta tocar mi barba,
y te extendiste hasta abrazar mis pies.
viernes, 24 de septiembre de 2010
Matamos El Amor
La Balada de la Cárcel de Reading (fragmento)
The ballad of Reading gaol; Oscar Wilde (1854-1900)
The ballad of Reading gaol; Oscar Wilde (1854-1900)
Sin embargo -¡Y escuchen bien todos!-
Todos los hombres matan lo que aman:
Unos con una mirada de odio,
Otros con una palabra acariciadora;
El cobarde con un beso,
El valiente con la espada.
Unos matan su amor cuando son jóvenes,
Otros cuando ya son viejos,
Unos lo ahogan con las manos de la lujuria,
Otros con las manos del oro;
Los más compasivos se sirven de un cuchillo,
Del cuchillo que mata sin agonía.
El amor de unos es demasiado corto,
Demasiado largo el de otros;
Unos venden y otros compran;
Unos hacen lo que deben hacer con lágrimas,
Otros sin un sólo suspiro;
Pues todos los hombres matan lo que aman,
Aunque no todos tengan que morir por ello.
Un Poco De Sabines
-Ayer estuve observando a los animales y me puse a pensar en ti. Las hembras son más tersas, más suaves y más dañinas.
Antes de entregarse maltratan al macho, o huyen, se defienden ¿Por qué? Te he visto a ti también, como las palomas, enardeciéndote cuando yo estoy tranquilo.
¿Es que tu sangre y la mía se encienden a diferentes horas? Ahora que estás dormida debías responderme. Tu res piración es tranquila y tienes el rostro desatado y los labios abiertos. Podrías decirlo todo sin aflicción, sin risas.
¿Es que somos distintos? ¿No te hicieron, pues, de mi costado, no me dueles? Cuando estoy en ti, cuando me hago pequeño y me abrazas y me envuelves y te cierras como la flor con el insecto, sé algo, sabemos algo. La hembra es siempre más grande, de algún modo.
Nosotros nos salvamos de la muerte. ¿Por qué? Todas las noches nos salvamos. Quedamos juntos, en nuestros brazos, y yo empiezo a crecer como el día. Algo he de andar buscando en tí, algo mío que tú eres y que no has de darme nunca.
Antes de entregarse maltratan al macho, o huyen, se defienden ¿Por qué? Te he visto a ti también, como las palomas, enardeciéndote cuando yo estoy tranquilo.
¿Es que tu sangre y la mía se encienden a diferentes horas? Ahora que estás dormida debías responderme. Tu res piración es tranquila y tienes el rostro desatado y los labios abiertos. Podrías decirlo todo sin aflicción, sin risas.
¿Es que somos distintos? ¿No te hicieron, pues, de mi costado, no me dueles? Cuando estoy en ti, cuando me hago pequeño y me abrazas y me envuelves y te cierras como la flor con el insecto, sé algo, sabemos algo. La hembra es siempre más grande, de algún modo.
Nosotros nos salvamos de la muerte. ¿Por qué? Todas las noches nos salvamos. Quedamos juntos, en nuestros brazos, y yo empiezo a crecer como el día. Algo he de andar buscando en tí, algo mío que tú eres y que no has de darme nunca.
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